martes, 22 de septiembre de 2009

Por qué cantamos

Si cada hora vino con su muerte,
si el tiempo era una cueva de ladrones,
los aires ya no son tan buenos aires,
la vida nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos...

Si los nuestros quedaron sin abrazo,
la patria casi muerta de tristeza,
y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que estallara la vergüenza
Usted preguntará por qué cantamos...

Cantamos porque el río está sonando,
y cuando el río suena suena el río.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.
Si fuimos lejos como un horizonte,
si aquí quedaron árboles y cielo,
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por qué cantamos...

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la Vida
y porque no podemos, ni queremos
dejar que la canción se haga cenizas.
Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto, ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el Sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta...

M. Benedetti y A. Favero

"Canciones del desexilio", 1983

3 comentarios:

sonoio dijo...

se me vino a la cabeza la voz de celeste...

un beso roxanne

Edgardo dijo...

si se calla el cantor, Horacio Guaraní.

Si se calla el cantor,
calla la vida;
porque la vida misma
es toda un canto.

Si se calla el cantor,
muere de espanto
la esperanza,
la luz y la alegría.

Si se calla el cantor,
se quedan solos
los humildes gorriones
de los diarios.

Los obreros del puerto
se persignan:
¿quién habra de luchar
por su salario?

¡Qué ha de ser de la vida, si el que canta
no levanta su voz en la tribuna
por el que sufre, por el que no hay
ninguna razón que lo condene a andar sin manta!

Si se calla el cantor
muere la rosa:
¿de qué sirve la rosa
sin el canto?
Debe el canto ser luz
sobre los campos:
iluminando siempre
a los de abajo

Que no calle el cantor,
porque el silencio
cobarde apaña
la maldad que oprime

No saben los cantores
de agachadas.
No callarán jamás
de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas,
cuando el cantor se plante con sus gritos.
Que mil guitarras desangren en la noche
una inmortal canción al infinito

Si se calla el cantor,
calla la vida.

Por suerte no dejaron de cantar, ni dejamos de preguntar por qué cantamos, ni dejamos de ver las sombras en su lugar, ni de buscar nuestras historias arrancadas, ni dejamos de pedir justicia, ni de pelear por un mundo mejor, ni dejamos de seguir buscando soluciones, ni dejamos de seguir intentando, ni dejamos de hablar, ni dejamos de tener bronca, ni dejamos que sus atrocidades nos sean indiferentes. NUNCA VAMOS A DEJAR DE CANTAR, hay millones de ejemplo de por qué no tenemos que hacerlo, y hay millones de voces que aún hoy cantan.

Gracias a todos esos artistas (y a nuestro querido y gran Mario) por hacer una canción tan bella y sentida, que dice tanto de una época que fue nefasta.

Que bueno que volviste, o que yo volví a leerte, siempre es un placer estar por acá. Espero este todo bien por ese sur que alguna vez me vio nacer hace ya muchos años.

Un beso.

HologramaBlanco

Nora Jara dijo...

Inmenso, Gigante Benedetti!
Siempre mostrándonos el lado lleno del vaso... apesar de todo.
Y seguiremos Cantando, siempre!

Un beso.

...Nori.