miércoles, 24 de febrero de 2010

Una historia desgarradora desde Marruecos

Así lo he recibido. Así lo reenvío. Y seguiré arrodillándome, porque hoy he visto a Dios en negro y sin papeles". + Fr. Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger1

Tánger dieciséis de febrero 2010

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí. Un niño precioso.
Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes.
Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio.
Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja.
Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.
Imagina que corriste al hospital público marroquí.
Imagina que te dijeron que no podían atenderte.
Imagina que fuiste dos veces.
Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.
Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto.
Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.
Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría.
Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.
Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas.
Quieren saber qué hacéis en su reino, cómo habéis entrado y cuánto tiempo lleváis aquí.
Quieren saber cómo os llamáis, cómo se llaman vuestros padres y porqué habéis venido.
Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote “honey”.
Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta “haleluya”.
La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal.
Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.
Un policía se me acerca y me pregunta: ¿Por qué hacéis esto? ¿Por placer? Este amable policía llama “esto” a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.
Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto, lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.
Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido.
Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.
No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.
Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una NEGRA CLANDESTINA.
Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o por qué no violada también.
Imagínate que todo eso te ha pasado hoy.
Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas.
Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas.

http://hologramablanco.blogspot.com/2010/02/una-historia-desgarradora-desde.html

3 comentarios:

Edgardo dijo...

Hola Ro! Gracias por hacer eco al pedido.

Ya estoy tan cansado de imaginar…

Y siempre le cambiamos la vida a alguien, aunque sea con un granito de arena, con una montaña, con una palabra cariñosa, con una visita, una caricia, con una demostración (cualquiera), estomas ayudando a alguien. Y si pensamos un poco más allá y colaboramos para que la situación de otros tantos no sea tan calamitosa, estamos haciendo algo, aunque más no sea para esa persona, ese grupo de personas.

Estoy cansado de imaginar, y estoy convencido que ya es tiempo de dejar de soñar, imaginar, pensar y de comenzar de una buena vez a hacer algo. Tenemos incontables ejemplos de personas que hacen e hicieron cosas de las cuales valernos para tratar de no equivocarnos, de tener confianza suficiente, de tener planes trazados, es necesario que copiemos las cosas buenas que han tenido sus ejemplos.

Estoy cansado de imaginar, la realidad es tan condenadamente dañina que nos duele tanto todo que no podemos concentrarnos y soñar.

Otra vez gracias y mil gracias por copiar la carta.

Un beso enorme, espero estes bien, que sigas peleando por todo aquello que debería ser justo y no lo es, por ese amor distanciado por rejas físicas (pero no mentales, espirituales).

HologramaBlanco
(Edgardo)

sonoio dijo...

el drama humano de no ser humanos...
un beso roxanne

Machacando las Almendras dijo...

Tan conmovedor, tan tremendo, como real.

Los hombres seguimos siendo cada vez mas lobos para los hombres.

Un saludo